Utilizamos la memorable canción de los Planetas, -que nos viene como anillo al dedo-, para advertirte sobre las promesas de aparecer en los primeros resultados de búsqueda en google para tu empresa.

En la actualidad, existe una preocupación creciente por ocupar las primeras posiciones en los buscadores, sobre todo porque ya somos conscientes de la necesidad de ser visibles, queremos que nos encuentren, que nos visiten y porque no, que nos contacten. Aquí es donde empieza el negocio virtual, la aparición de empresas con promesas ficticias y resultados irreales. Normalmente se presentan como “partners de Google”, una buena estrategia para ganarse nuestra confianza, pero ¿qué se requiere para convertirse en partner de Google? Requisitos más bien económicos relativos a una inversión mínima online más que al propio conocimiento.

Puedes consultar más información en la página de soporte de Google.

La segunda parte de la farsa, es ofrecer una cuota relativamente asequible. En ocasiones se preocupan por conocer el ámbito de actuación de tu negocio para así, proponerte tarifas a medida según tu radio de acción. La intención es que la ilusión de ser visible te lleve a exprimir tu presupuesto y te acojas a la tarifa más alta según tu bolsillo para alcanzar al mayor público posible.

Por último, y como factor clave interviene el tiempo límite, todas las ofertas tienen fecha de caducidad, lo que no te permite pensar con claridad, pedir recomendaciones o indagar algo más. El argumento que sostiene su rápida respuesta es que no nos pueden garantizar pasada la fecha que otra empresa entre a competir en el mercado, y nosotros nos preguntamos: ¿Y si entran después? ¿Dejan de garantizarnos las primeras 3 posiciones en el buscador de las que tanto alardean?

En definitiva, se trata de una estafa legal en primer lugar porque no se puede dar una garantía por una ciencia inexacta y por la cual pelean los mejores postores con conseguir las claves del éxito y lucrarse de un buen posicionamiento. Y en segundo lugar, por la inexistencia de contrato con el compromiso por escrito. Y como reflexión, si esto fuese cierto, ¿por qué existirían empresas que invierten miles de euros mensuales, si con ellos tienen el producto milagro?